Platerina

Parece una paraguaya, pero no tiene pelo. Al morderla, Carolina Fernández, una fisioterapeuta de 32 años, reacciona: “¡Es muy refrescante! Tiene mucha agua… ¡y el sabor es muy rico!”. Acaba de probar por primera vez el resultado de cruzar una paraguaya con una nectarina: la platerina o nectarina plana. Esta fruta de piel lisa y, por lo tanto, fácil de comer, era difícil de encontrar hace unos años en España, pero cada verano aparece en más tiendas.

En la frutería Vitaminas, situada en el Barrio de la Concepción, en el noreste de Madrid, José Cárdaba acaba de sacar una nueva caja de la fruta plana. “Empezamos a trabajar con ella hace tres años”, explica. “A la gente le gusta, cuando la ha probado repite y si no la tenemos, la pide”, dice. El sabor de la carne crujiente es similar a una paraguaya pero más fuerte. La influencia de la nectarina .

Viveros Provedo, una sociedad de cultivadores de Logroño, La Rioja, desarrolló una versión de la fruta que estrenó en el mercado en 2007. La bautizaron con el nombre de Platerina y registraron la marca. Javier Provedo, director general y nieto del fundador de la empresa, explica que la nectarina y la paraguaya son variedades de melocotón, prunus persica, por lo cual la platerina es “totalmente natural, no tiene nada de modificación genética. Si antes había melocotón, nectarina y paraguaya, ahora hay un cuarto, la platerina”. Como todos son variedades de melocotón, el árbol de todos es el melocotonero.

Pero, ¿producirlas es tan fácil como tener unos árboles de paraguayas y otros de nectarinas? “No, no”, ríe Provedo, “requiere mucho, pero que mucho, trabajo”. Usan las técnicas de mejora genética, seleccionando en cada generación las cualidades que quieren y descartando las que no. “Es necesario cruzar miles de ejemplares, durante 10 ó 15 años, para conseguir lo que queremos”, explica.

Los humanos llevan miles de años mejorando sus cultivos con estas técnicas, pero en el siglo XVIII se iniciaron programas planificados y estructuradas para hacerlo de una forma más científica. En principio las especies tratadas eran el manzano y el peral. Pero después de la II Guerra Mundial la actividad investigadora se ha ampliado para incluir nuevos programas de mejora en las especies de hueso.

“El melocotonero es la especie a la que se dedica un mayor esfuerzo para la creación parietal debido a que es relativamente fácil la mejora de las variedades actuales”, explicó Ignasi Iglesias, Dr. Ingeniero Agrónomo del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries , en un articulosobre nuevas variedades de fruta dulce.